Madre de tres hijos fue brutalmente atacada en su vivienda en Maní; denunció torturas y violencia sexual.
3 minutos de lectura
En la madrugada del sábado 8 de agosto, una mujer identificada como Tatiana, emprendedora y madre de tres menores, fue víctima de un ataque violento en su vivienda en el municipio de Maní. Lo que inició como un acto de confianza hacia el padre de sus hijos, a quien permitió ingresar para descansar, se transformó en una jornada de violencia sistemática que se prolongó por casi dos horas.
Según el relato de la víctima, el ataque comenzó con un golpe por la espalda, seguido de una serie de agresiones físicas y torturas que la dejaron al borde de la muerte. Tatiana describió el nivel de brutalidad: múltiples laceraciones, intentos de asfixia que afectaron su tráquea y ataques directos a su rostro.
El agresor, según su testimonio, intentó desprenderle una oreja a mordiscos y utilizó sus dedos para lastimar sus ojos y labios. Estas agresiones dejaron secuelas severas que requirieron cirugías de reconstrucción en el pabellón auditivo y en la órbita ocular, además de una pérdida de sensibilidad en la mitad de su rostro.

Tatiana también denunció haber sido víctima de violencia sexual tras quedar inconsciente producto de los golpes recibidos contra el suelo de su residencia.
Durante el episodio, dos de sus hijos, menores de muy corta edad, se encontraban durmiendo en otras habitaciones. El sujeto, según el relato, mantenía una actitud intimidante y le manifestaba de forma reiterada su intención de asesinarla, preguntándole de manera desafiante quién podría salvarla.
En medio de la brutal agresión, cuando las fuerzas físicas de Tatiana se agotaban, ella decidió encomendarse a Dios. Mientras el ataque se prolongaba, invocaba protección divina y rezaba el Padre Nuestro como un acto de despedida, entregando también el bienestar de sus hijos ante la creencia de que no saldría con vida. En un momento perdió el sentido. Las autoridades no se han pronunciado sobre el caso ni han informado sobre la situación del presunto agresor.
Tras volver en sí y darse cuenta que aun estaba con vida, el instinto de supervivencia de Tatiana se activó al pensar en sus hijos pequeños, lo que le permitió encontrar un momento de descuido del agresor para escapar de la vivienda.

Con la visión nublada por la inflamación y los hematomas, debido a que el sujeto introdujo sus dedos en sus ojos de la víctima, tuvo que usar sus manos para abrirse los párpados y poder ver un poco e intentar guiarse por las paredes hasta alcanzar la calle, llegar a la casa de una tia que vivía a pocas casas y pedir auxilio a sus familiares.
Mientras ella enfrentaba largos días de recuperación de varias cirugías y los hematomas, el presunto agresor habría huido y se desconoce su paradero.
Se supo que el sujeto se comunicó con algunos familiares dejando mensajes sarcásticos y minimizando el atroz acto del que fue autor.
Actualmente, las autoridades se encuentran adelantando las investigaciones pertinentes bajo la denuncia de la víctima, donde se ha establecido la identidad plena del sujeto que es oriundo del departamento de Antioquia.
